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India desafía presión de Trump: mantiene compras de crudo ruso y enfrenta aranceles de EE.UU.

Las relaciones económicas entre Estados Unidos e India atraviesan una etapa de expansión, pero no sin fricciones. A pesar de las presiones de Washington —y en particular de las advertencias del expresidente Donald Trump—, Nueva Delhi ha mantenido en pie sus masivas compras de crudo ruso con descuento, un factor que ha transformado su matriz energética desde 2022.

El dilema refleja un delicado equilibrio: para India, asegurar energía asequible es una prioridad estratégica; para Estados Unidos, lo es garantizar la eficacia del régimen de sanciones impuesto al petróleo ruso tras la invasión de Ucrania.

Energía barata, tensiones caras

Las importaciones indias de crudo ruso se dispararon tras el inicio del conflicto en Ucrania. El acceso a barriles más económicos permitió a Nueva Delhi abaratar costos de importación y controlar la inflación interna. Sin embargo, el auge atrajo mayor escrutinio de cumplimiento bajo el tope de precios fijado por el G7.

Washington, lejos de intentar frenar las compras por completo, ha insistido en que las empresas indias respeten las reglas: no superar los topes de precio y evitar transacciones con entidades o embarcaciones sancionadas.

Las restricciones de pago y transporte impuestas periódicamente por EE.UU. y sus aliados han obligado a las refinerías indias a recurrir a rutas alternativas y canales financieros más complejos. El resultado es un comercio energético cada vez más costoso en términos de logística y cumplimiento, aunque vital para la seguridad energética india.

Comercio en dos carriles

Más allá del petróleo, persisten disputas comerciales clásicas entre Washington y Nueva Delhi: acceso a mercados agrícolas e industriales, normas digitales y estándares de calidad. Aunque ambos gobiernos han logrado resolver casos en la OMC y han recortado ciertos aranceles, la relación sigue marcada por un vaivén de concesiones y quejas.

Para India, mantener bajos los precios del combustible es clave para su estabilidad social y económica. Para Estados Unidos, que busca un “campo de juego equilibrado” en el comercio, la insistencia india en priorizar su soberanía energética puede interpretarse como una fricción geopolítica.

Implicaciones globales

El pulso entre las dos mayores democracias del mundo tiene repercusiones que trascienden el bilateralismo.

Lo que viene

Expertos internacionales señalan que las próximas rondas de sanciones sobre logística energética rusa —en barcos, aseguradoras o bancos— serán el verdadero termómetro. Si los pagos de India se complican, Nueva Delhi podría diversificar su aprovisionamiento, aunque con costos más altos.

Mientras tanto, ambos países insisten en que su agenda estratégica es más amplia que las disputas coyunturales. La pregunta es hasta dónde llegará la tolerancia estadounidense frente a una India que no cede en su necesidad de garantizar energía barata y abundante, incluso si esa decisión desafía directamente la presión de Washington.

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